Morfea

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Morfea

Es una forma de esclerodermia localizada que se caracteriza por unos parches encerados en la piel que varían en tamaño, forma y coloración. En ocasiones violáceas y pruriginosas, sobreelevadas, con bordes nítidos y a menudo induradas. Los tejidos cutáneos afectados presentan un aumento de grosor. Existe una forma “gutata” con aspecto de gotas de lluvia. Se caracteriza por la aparición de múltiples lesiones con un tamaño entre 2-5 mm.

Fig. 1

Las lesiones no muestran la consintencia esclererótica firme característica de las placas de morfea. La piel que se encuentra debajo de las placas se endurece. Las placas pueden alargarse o contraerse, y a menudo mejoran o desaparecen espontáneamente. La piel toma un color blanco-nacarado con placas alrededor de las cuales aparece un anillo de color lilazeo llamado Lilac-ring, manifestando la actividad de la enfermedad. Después de unas semanas o meses pierde el color y adquiere su apariencia normal, marfileña. La piel se palpa endurecida, acartonada, adherida a los planos profundos, desaparecen los pelos a su nivel y deja de sudar. Aparecen en el tronco y en las extremidades, en la cara y en genitales. La morfea suele aparecer entre los veinte y los cincuenta años, pero a menudo se encuentra en niños pequeños.

Fig. 2

Cuando hay una zona amplia de la piel afectada o confluyen estas lesiones. Inicialmente la piel está edematosa y caliente, presenta unos bordes violáceos y un centro anacarado. Con el tiempo las lesiones sufren cambios de pigmentación (hipo ó hiperpigmentación). El tronco casi siempre está afecto, placas induradas y frecuente atrofia muscular. Las lesiones afectan a la parte superior del tronco, abdomen, zonas glúteas y piernas. Va mejorando lentamente con los años. La condición dura de forma irregular, suele mejorar de su rigidez a los 3 o 5 años. Es curioso que con casi toda la piel petrificada de este modo, algunos pacientes pueden moverse con facilidad.

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